Religión
Religión,
en términos generales, forma de vida o creencia basada en una relación esencial
de una persona con el universo, o con uno o varios dioses. En este sentido,
sistemas tan diferentes como budismo, cristianismo, hinduismo, judaísmo y sintoísmo
pueden considerarse religiones. Sin embargo, en un sentido aceptado de una
forma corriente el término religión se refiere a la fe en un orden del mundo
creado por voluntad divina, el acuerdo con el cual constituye el camino de
salvación de una comunidad y por lo tanto de cada uno de los individuos que
desempeñen un papel en esa comunidad. En este sentido, el término se aplica
sobre todo a sistemas como judaísmo, cristianismo e islam,
que implican fe en un credo, obediencia a un código moral establecido en las
Escrituras sagradas y participación en un culto. En su sentido más específico
el término alude al sistema de vida de una orden monástica o religiosa.
Es
imposible encontrar una definición satisfactoria de religión o una forma
realista de clasificar los diversos tipos de lo que llamamos religión a causa
de las importantes diferencias de función entre los diversos sistemas
conocidos. Un examen y comparación general de religiones sería por lo tanto
engañoso si el material a evaluar fuera asumido en su totalidad como de la
misma naturaleza. Es un accidente histórico que los primeros estudiosos
europeos de culturas extranjeras o primitivas utilizaran el término religión
para denominar un fenómeno del que sólo tenían un conocimiento rudimentario.
Llegaron a la conclusión de que las otras culturas debían tener instituciones
del mismo tipo y papeles que las que tenían el cristianismo o el judaísmo en
sus respectivas culturas. Afirmaciones y creencias tan arraigadas como
prematuras constituyen el origen de gran parte de tales discrepancias.
Un examen
de las religiones a la luz de los conocimientos más avanzados debe comenzar por
lo tanto limitando el término religión a aquellas instituciones para las que ha
sido utilizado de forma habitual: el judaísmo y sus variantes, el cristianismo
y el islam. Aunque esta limitación resulte algo
arbitraria tiene sin embargo el mérito de facilitar una significación más clara
limitándola a instituciones que tengan numerosos puntos de coincidencia.
El
siguiente paso será examinar las llamadas religiones identificadas en otras
culturas, fijando el grado de equivalencia con el término en su acepción más
restringida y utilizando después nuevos sistemas para clasificarlas cuando no
se haya encontrado correspondencia. Dicha correspondencia no es cuestión de
acuerdo o desacuerdo doctrinal, por ejemplo, en cuanto a nociones de Dios o de
conducta moral. Es cuestión de decidir si las instituciones a las que se ha
llamado religiones tienen la misma función en sus diversos contextos culturales
como, por ejemplo, las que cumple una institución como el cristianismo en
Occidente.
Otra
dificultad que se presenta al intentar examinar las religiones desde el punto
de vista histórico es la noción común de la denominada religión primitiva, como
forma de sentimiento y práctica religiosa humana más antigua y elemental. Sin
embargo, no es seguro asumir que las formas no occidentales de cultura que
carecen de desarrollo tecnológico sean por ello representativas de los primeros
pasos en la carrera humana hacia las ideas espirituales. Cuanto más se sabe
sobre diferentes criterios de culturas, más dificultades aparecen para
adecuarlas en un sencillo esquema evolutivo o en un sistema de criterios claro.
Se va a
relacionar el tratamiento de la religión con un informe comparativo de las tres
formas principales de conciencia sobre la relación humana con el universo o la
deidad; una fundada en las religiones primitivas, otra en las religiones
definidas de una forma más común, y la tercera, en los diversos sistemas
orientales de creencias y prácticas que pueden calificarse como 'caminos de
liberación'. Los ritos sociales y morales quedan fuera del ámbito de este articulo.
2 RELIGIONES PRIMITIVAS
La
diversidad de sentimientos y comportamientos conocidos como religión primitiva
constituyen un tipo de conciencia que la civilización occidental ha perdido.
2.1 Mundo interior y
exterior
El rasgo
principal de la conciencia religiosa primitiva, según se ha estudiado en
pueblos polinesios y africanos, es la ausencia de cualquier frontera definida
entre el mundo espiritual y el natural, y por lo tanto entre la mente humana o
ego y el mundo circundante. El filósofo francés Lucien
Lévy-Bruhl llamó a esta
ausencia de límites participación mística, indicando una sensación de fusión
entre el organismo humano y su medio ambiente. Este sentimiento puede
describirse como correspondiente en su campo a la moderna comprensión
intelectual de la interrelación de la humanidad y la naturaleza en la ciencia
de la ecología. Una ausencia de límites similar predomina también entre los
mundos de la experiencia consciente y del sueño, o entre la voluntad individual
y las emociones espontáneas y los impulsos de la psique. Como resultado, el
mundo exterior en su conjunto está cargado de poderes que pueden llamarse
mentales o espirituales. Los objetos materiales, como rasgos estables y
comprensibles del mundo exterior, no existen, ya que todas las cosas parecen
comportarse de un modo tan caprichoso como los acontecimientos en los sueños.
Descontrolados, cuando los contenidos de la experiencia se encuentren en este
estado de ánimo, parecerán tan vivos, misteriosos y fascinantes, así como
terroríficos, que toda la naturaleza se verá bañada por una atmósfera
impresionante y misteriosa. El historiador religioso alemán Rudolf
Otto se refirió a una atmósfera así llamándola 'numinosa'.
2.2 Atmósfera numinosa
Chamanismo
El chamán de este grupo de mexicanos (a la derecha) imparte técnicas de
curación durante una ceremonia. Los chamanes ocupan un lugar importante en
muchas culturas, donde ejercen sus facultades de sanar a los enfermos y de
comunicarse con los espíritus. Disfrutan de un rango especial como sacerdotes,
curanderos y visionarios.Woodfin Camp
and Associates, Inc./Kal Muller
En un
sentido más amplio, la atmósfera numinosa está ligada al mundo natural en su
totalidad y a cada objeto dentro de él. Un buen ejemplo puede verse en el
sintoísmo, una religión 'primitiva' que se practica actualmente en la
sofisticada civilización de Japón. El término sintoísmo (en japonés, shin, 'espíritu') significa 'el camino de los dioses' o 'el
camino del espíritu'. Según el sintoísmo, cada roca, animal, o corriente tiene
su propio shin o kami (en
japonés, 'dios' o 'diosa'). Sin embargo, es una equivocación llamar dios a kami en alguno de los sentidos que la palabra tiene en
Occidente; de igual forma el término shin significa
'espíritu' sólo en un sentido muy vago, ya que se utiliza con frecuencia como
una simple exclamación, similar a '¡maravilloso!'. El sintoísmo no tiene
sistema de doctrina, credo, ni ideas religiosas formuladas; se preocupa por
expresar admiración, respeto y temor hacia todo lo que existe. Esta
preocupación implica el tratamiento de cada cosa como si fuera una persona, no
siempre en el sentido de que esté habitada por algún fantasma o espíritu con
forma humana, sino en el sentido de tener una vida misteriosa propia y autónoma
que no hay que dar por supuesto.
Como es obvio algunas entidades como el sol, la luna, el océano y
ciertas montañas y lugares de peculiar fuerza y belleza parecen cargadas con
mayor fuerza de la atmósfera numinosa que otras. Como la intensidad de lo
numinoso es distinta en cada lugar particular, también los aspectos o
cualidades de la atmósfera difieren. Los antropólogos utilizan a menudo las
palabras polinesias mana y tabú para tipificar los aspectos positivos y
negativos de lo numinoso. Cuando aparece como mana es potente y práctica, pero
si lo hace como tabú es temible y prohibida.
En las
religiones primitivas no sólo las cosas externas y lugares sino también los
seres humanos resultan a veces susceptibles de ser cargados con lo numinoso de
una forma peculiar. El tipo de persona dotada de acceso especial al mana, o
aspecto terrenal de poder en estas religiones, es el chamán o hechicero. Este
papel es muy diferente del sacerdote o pastor en una religión como el
cristianismo, ya que el poder del chamán no tiene un origen tradicional sino
personal. Es su propio descubrimiento particular realizado en solitario a
partir de las relaciones con los sueños.
Lo numinoso es más que la
sensación de temor y misterio en presencia de un mundo extraño. La ausencia de
una frontera clara entre la mente humana y su entorno, en un mundo en el que
tanto los acontecimientos exteriores como los interiores parecen suceder,
provoca éxtasis y miedos. Entre los navajos, por ejemplo, este aspecto
cautivador de lo numinoso es llamado hozon, término
referido a una sensación de intensa belleza y de paz, que puede ser evocada con
rituales de canto, danza y pintura en la arena. Estos rituales de magia
compasiva, ya sean para provocar hozon, lluvia o
buenas cosechas, tienen su origen en el mismo sentimiento de fusión entre el
mundo humano y el natural y entre los acontecimientos de la mente y los del mundo
exterior.
2.3 Ritual
Danza del oso Los
indígenas norteamericanos dramatizan mitos religiosos y procesos naturales de
la tierra en bailes y otros ritos. Esta litografía muestra una danza del oso en
la que sus participantes portan máscaras que representan a dicho animal y
bailan imitando sus movimientos. Muchos pueblos creían que estos rituales les
proporcionaban los poderes del gran espíritu y atraían la buena suerte.SuperStock/The Huntington Library, Art Collections, and Botanical Gardens,
San Marino, California
El ritual tiene un
importante papel en las culturas primitivas, aunque no sea reconocible en
sentido alguno como diferente de la llamada actividad práctica. Es más bien un
intento para influir o armonizar uno mismo con el ciclo de la naturaleza
mediante la representación dramatizada o simbólica de acontecimientos tan
fundamentales como la salida y puesta del sol, la alternancia de las
estaciones, el cambio de fases de la luna, la siembra y la cosecha anual.
Además, el ritual supone la interpretación externa de los grandes temas míticos
que en estas culturas ocupan el lugar de las doctrinas religiosas. El ritual,
como aparece en las religiones primitivas, puede por lo tanto describirse como
una forma de arte que expresa y celebra la significativa participación de la
humanidad en los asuntos del universo y de los dioses.
En culturas donde
prevalece este tipo de sentimiento sobre el mundo, ninguna esfera de la vida es
reconocible de un modo concreto como religión. La religión está tan implicada
en lo cotidiano que es imposible distinguir lo sacro de lo profano. Sólo
aparecen grados mayores o menores de lo sagrado. La religión no existe como
actividad específica y los miembros de estas culturas tendrían una enorme
dificultad para referirse a su religión. No podrían distinguir los rituales
previos a una buena caza de lo que la cultura occidental llamaría pura técnica
de caza. Formas simbólicas de lanzas, barcos y utensilios domésticos no
constituyen para ellos adornos superfluos sino partes funcionales del objeto,
que evocan a mana para su uso práctico.
2.4 Mito
Una explicación del mito,
en cierto modo similar, ofreció el investigador cingalés Ananda
Coomaraswamy en sus estudios sobre cultura india e indonesia; creyó que los grandes temas míticos eran
parábolas de una filosofía intemporal, un conocimiento intuitivo del destino y
la naturaleza humana que siempre ha estado accesible a quienes en verdad desean
sondear las profundidades de la mente humana. La filósofa americana Susanne K. Langer sostiene que el
mito proporciona el primer ejemplo de ideas generales y, por lo tanto, de
pensamiento metafísico. Según Langer el lenguaje está
mejor capacitado para expresar ideas nuevas por medios metafóricos que por
medios literales. Quizá haya que abandonar la suposición de que los mitos solar
y de la fertilidad son intentos rudimentarios para explicar fuerzas naturales,
como las explica la ciencia. Así como las culturas con mitos no distinguen
entre espíritu y naturaleza, o religión y vida, tampoco discriminan verdad
simbólica o fantasía de verdad literal o realidad. No se trata de confundir
mito con realidad, puesto que la idea de realidad literal aún no se ha
planteado.
3 LAS RELIGIONES
Las religiones surgen en
culturas donde sus componentes han desarrollado un fuerte sentido de
diferenciación entre mente humana y entorno natural, conciencia subjetiva y
realidad objetiva, y por lo tanto entre espíritu y materia. Este sentido de
diferenciación va ligado al desarrollo de civilizaciones agrícolas estables,
donde la división del trabajo requiere que los individuos desempeñen papeles
diferentes en la comunidad. En las culturas cazadoras, cada individuo varón es
maestro en todas las artes necesarias para la supervivencia, pero en las
culturas agrícolas se requiere un grado de cooperación mucho mayor entre
individuos con diferentes artes y papeles. Tal cooperación exige a su vez
formas más precisas de comunicación entre las personas y por lo tanto de
convención, o común acuerdo, respecto a los símbolos de comunicación, en
especial a lo que atañe al lenguaje y a su cometido.
3. Lenguaje, convención y roles 1
Un lenguaje es más eficaz
cuanto más amplio es su vocabulario. Un gran número de palabras indica además
un alto grado de conciencia en la distinción entre cosas y entre acontecimientos
diversos. Cada palabra es el signo distintivo de un tipo de experiencia, y el
fundamento de la clasificación consiste en que discrimina unas cosas de otras.
La necesidad de desempeñar diferentes papeles en la comunidad también distingue
a unos individuos de otros y para evitar confusiones requiere que los
individuos se identifiquen con sus deberes. Muchos nombres, por ejemplo
herrero, panadero, sastre, carpintero y calderero, indicaban en principio roles
desempeñados en sociedad. La palabra latina persona procede del término que
confería valor simbólico a las máscaras que llevaban los actores en el teatro
grecorromano, y a su vez cada una de las máscaras identificaban los papeles que
interpretaban los actores. Las personas desarrollaron una conciencia de su
unicidad y separación de los demás, basada en parte en la aceptación de roles
particulares en la sociedad.
La separación de los
individuos por el rol y la creciente percepción de la distancia respecto al
mundo por el lenguaje, se produjo a través de una convención, que es a la vez
divisiva y cohesiva. Sin embargo las convenciones son complejas y se aprenden
con cierta dificultad. Por eso las diferencias pactadas por la sociedad tienen
que ser respetadas, lo mismo que ocurre con los niños, que deben ser
disciplinados para aprender un idioma y para manejar las reglas de los juegos,
del protocolo o las morales. La propia vida de la comunidad depende de la
observación de las convenciones de comunicación. La instrumentalidad
de una religión consiste además en garantizar el sistema completo de
convenciones o las reglas de pensamiento y lenguaje, conducta y rol. Para el
judaísmo y el cristianismo la idea de salvación es inseparable de la idea de
pertenecer a una comunidad, la del llamado pueblo elegido; es decir,
Las relaciones entre un
sistema de convención social y un sistema de creencias sobre el universo
requieren una explicación adicional. La convención social incluye recursos como
gramáticas, vocabularios, números y signos, sin los cuales una persona puede
percibir el mundo pero no pensar sobre él. El lingüista americano Benjamin Lee Whorf sugirió que la
estructura del lenguaje, es decir del instrumento de reflexión de una persona,
determina la opinión de ese individuo sobre la estructura de la naturaleza. Por
eso es comprensible que tanto las tradiciones religiosas semíticas como la
indo-aria conciban el universo como si hubiera sido creado por la palabra de
Dios. Si el mundo es explicado, dominado y descrito por el pensamiento, es
natural suponer que haya sido creado por el pensamiento, y que las leyes de la
naturaleza que la reflexión descubre son la palabra o la ley de Dios, subyacente
al mundo como una pauta primordial.
Puesto que una cultura
elabora una imagen coherente y ordenada del mundo, es natural que sus miembros
crean que el poder de lo numinoso que está tras el mundo sea coherente y
ordenado, y que tenga unidad. Su comprensión progresiva de que el orden natural
del mundo tiene un modelo inteligente aparece acompañada de la sensación de que
ellos no inventaron este modelo, aunque lo hubieran descubierto, que alguien
debe conocer en su totalidad. Por lo tanto ellos lo atribuyen a una
inteligencia diferente de la propia. Cuanta más gente aprecia la complejidad
del modelo más se maravilla de la inteligencia que hay en su trasfondo, y a
partir de ahí se comienza a formular una concepción madura de Dios, como un ser
que excede en sabiduría y poder, y que es inmensurable y más grande que
cualquier mortal. De esta forma, contemplando la maravilla de su propia
estructura física, el salmista de
3.2 Teísmo
Religión en este sentido,
es teísmo, sin excepciones. Implica la creencia en un dios personal, vivo y
espiritual, distinto del mundo que ha creado de igual forma que la mente humana
se siente distinta de aquello que conoce. Existen, sin embargo, diversas formas
de teísmo. El Antiguo Testamento muestra un progreso desde henoteísmo (creencia
según la cual existe una deidad suprema y otras inferiores) a monoteísmo
(creencia de que este dios es el único Dios y al que se debe temor y fidelidad
absolutos). Otras variantes son el politeísmo, creencia en muchos dioses
derivada del paganismo y que suele incluir al menos una vaga percepción de que
lo mucho es un aspecto de lo uno; el panteísmo, creencia de que Dios engloba
todas las cosas en el universo (aunque este tipo de creencia sea en la historia
una idea filosófica más que una creencia religiosa); y panenteísmo, una
creencia según la cual cada criatura es un aspecto o una manifestación de Dios,
que es concebido como el actor divino que desempeña a la vez los innumerables
papeles de humanos, animales, plantas, estrellas y fuerzas de la naturaleza.
La religión es por lo
tanto fe comunitaria en, y conformidad con, el modelo que el pensamiento
descubre o ha sido revelado, como voluntad o mandamiento de la inteligencia que
se encuentra más allá del universo. La comunidad se vincula a este modelo como
pauta de vida, que consiste en tres elementos: el credo, el código y el culto.
Credo es la fe en el modelo revelado y en la inteligencia divina que lo
constituyó. Código es el sistema de leyes humanas y morales que cuentan con
sanción y autorización divina, que incluye las reglas de participación activa
en sociedad. Culto es el ritual de ceremonias o actos simbólicos por medio de
los cuales la comunidad pone su conciencia en armonía con la mente de Dios, ya
sea mediante danzas ceremoniales o reconstrucciones dramatizadas de las
acciones de Dios, o por el sacrificio de alimentos celebrados en común por Dios
y su pueblo. La misa cristiana o la comunión procede de este último tipo.
3.3 Salvación
La salvación religiosa es
en síntesis la idea de la incorporación a una comunidad divina, a través del
sometimiento a los deseos de Dios. En fases posteriores de la tradición
semítica, la salvación comenzó a englobar la idea de la supervivencia más allá
de la muerte, primero mediante la resurrección milagrosa del cuerpo y después,
como resultado de las influencias griegas, en virtud de la mortalidad inherente
del alma. Sin embargo, la salvación quedaba subordinada y condicionada al
ingreso en la comunidad divina. Después de la muerte, aquellos que no se han
incorporado son proscritos espirituales enviados, por ejemplo, al gehena judaico, al infierno cristiano o al iblis islámico. Por otra parte, la salvación después de la
vida mortal es concebida como un estado de íntima unión con Dios en el que, sin
embargo, se mantiene la personalidad diferente de cada miembro.
Aunque se considera que
salvarse depende del cumplimiento de una regla de vida, todas las tradiciones
religiosas reconocen que por sus propias facultades las personas no puede cumplir las condiciones de salvación. Las escrituras
hebreas, que judaísmo, cristianismo e islam
consideran de revelación divina, contienen la idea de una caída inicial, o
pecado original, cometido por el primer hombre y la primera mujer, Adán y Eva,
y como consecuencia, la voluntad humana está en esencia pervertida por el
egoísmo y la soberbia. Por lo tanto, la salvación es imposible sin ayuda
divina. Las tres religiones enseñan lo mismo, que Dios es sobre todo amor y
misericordia y que su objetivo final es la redención de toda la humanidad.
Cuando los individuos se arrepienten de sus faltas, Dios ofrece su gracia con
generosidad; es decir, la salvación considerada como un premio para quienes no
la merecen. En la tradición cristiana, el único mediador o dador de gracia es
el Jesús de Nazaret histórico, considerado como la
personificación humana o encarnación del propio Dios. Jesús ama tanto al mundo
que viene a sufrir su dolor, a soportar su carga, y a transformarlo desde
dentro.
Por lo tanto, en el
presente esquema de clasificación, judaísmo, cristianismo e islam
pueden llamarse las tres 'religiones mundiales', es decir, religiones que
tienen como ideal la totalidad de la especie humana.
Otras creencias de
carácter más local se adaptan a la definición de religión, aunque estén más
vinculadas concretamente con determinados esquemas de cultura. Estas creencias
surgen de la comunidad sij en India y el
zoroastrismo, la religión de los persas, en India e Irán. Entre ciertas formas
de religión, que ya no se practican, figuran los cultos de Ra
y Osiris del antiguo Egipto y los misterios clásicos
del mundo grecorromano.
4 LOS CAMINOS DE
En Asia existen ciertos tipos
reconocidos de experiencia espiritual que en Occidente tienen lugar sólo de una
forma casual y con un reconocimiento mínimo de las tradiciones religiosas
oficiales. Estos tipos de experiencia no deberían identificarse siempre con el
misticismo, o el sentimiento de unión con Dios, que puede producirse en un
contexto teístico y religioso. Por lo tanto parece más apropiado utilizar un
concepto como 'caminos de liberación' para describir estas formas de
experiencia espiritual, ya que todas ellas se ocupan de la emancipación de la
conciencia humana de ideas y sentimientos provocados por los condicionamientos
sociales. Es decir, por los propios sistemas de convención que garantiza una
religión, en el sentido habitual del término. Estos caminos, sin embargo, no
deberían ser considerados antirreligiosos, ya que no pretenden destruir la
religión y la convención sino utilizarlas sin verse condicionados por ellas.
Intentan superar el concepto del mundo, adquirido a través del uso del
pensamiento y el lenguaje; consideran que este concepto favorece divisiones y
diferencias y tiende a hacer que las personas desatiendan su inseparabilidad
del universo total. Entre los principales caminos de liberación están los que
aparecen en el hinduismo (de forma muy clara en el vedanta
y el yoga), el budismo y el taoísmo.
4.1 Hinduismo
Yogui en Kerala, India El yoga clásico es un darshana,
o doctrina teísta que destaca la purificación a través de la meditación. Un
yogui o practicante del yoga, medita para lograr la verdadera felicidad, que
implica un rechazo absoluto del mundo. Adopta la postura corporal que ofrece
mayor estabilidad y menor esfuerzo, como puede verse aquí en un yogui de Kerala, India. La meditación efectiva exige un cuidadoso
control de la respiración y una intensa concentración en un punto concreto. El
yogui lucha por trascender el cuerpo y la materia.Photo
Researchers, Inc./Walter S.
Clark
Dentro de la complejidad
cultural del hinduismo, que se puede considerar panenteísta,
existen una serie de darshana o puntos de vista
también legítimos, que el individuo puede adoptar. Los más notables son el vedanta, basado en las doctrinas de los Upanisad,
un conjunto de escritos poéticos; y el yoga, una forma de meditación que se
considera nativa de
Lo más frecuente es que no
se estudie el vedanta o el yoga hasta que el
individuo ha llegado a la mitad de su vida, se ha establecido en su casta, que
puede ser considerada su rol o vocación, y está preparado para transmitir sus
obligaciones sociales a los hijos. Por eso el vedanta
y el yoga no suelen enseñarse a los niños, como se hace con las Escrituras y
las creencias de una religión como el cristianismo, sino sólo a los adultos ya
disciplinados en los caminos de la sociedad. Estos caminos implican renunciar
en concreto a la propia identidad, abandonar la tarea de mantener las
obligaciones sociales y prepararse para morir, y esto se explica porque la muerte,
cuando le llega a una persona que todavía cree que es un individuo aislado, se
considera una calamidad.
Según el vedanta, la idea de que el mundo es una pluralidad de cosas
distintas es considerada maya o una ilusión, producto de la forma convencional de
pensamiento. Puesto que maya tiene la significación original de 'medir', el
mundo se considera medido o señalizado por estas divisiones y clasificaciones
de la experiencia humana, que hacen posible las palabras y las ideas. Para
describir una curva complicada hay que medirla como si constituyera una serie
de puntos distintos. De la misma forma, para describir y pensar sobre la
naturaleza hay que desglosarla en unidades o términos manejables; es decir,
cosas y acontecimientos. Este procedimiento, útil en todo caso, sugiere que los
acontecimientos son separables entre sí, que uno podría suceder sin el otro, y
que el placer podría existir sin dolor o la vida sin la muerte. Una impresión
parecida predomina respecto a la separabilidad de las
cosas.
El vedanta
sostiene que todas las distinciones son relativas entre sí y que contrarios
como el conocedor y lo conocido, o el sujeto y el objeto, son distinciones tan
indisolubles como las dos caras de una moneda. En otras palabras, el mundo sólo
se puede separar en cosas independientes mediante el pensamiento. En la
realidad concreta el mundo es una unidad inseparable o, de forma más precisa,
una no dualidad, ya que la unidad es también un pensamiento o idea que sólo
existe en relación con la idea de diversidad. El verdadero estado del mundo no
es unidad o multiplicidad. El verdadero estado del mundo es más bien
inmensurable, indescriptible e indefinible.
Un hombre, por lo tanto,
puede reconocer que en su más profunda consciencia (atmán,
en hinduismo) no es ese individuo separado sino un brahman
o la indefinible totalidad. Sin embargo ha sido inducido a considerarse como un
ser separado por el necesario carácter divisivo del pensamiento. No se puede
decir qué es el brahman, ya que la realidad básica
del mundo no pertenece a clase alguna a la que se pueda aplicar una palabra.
Aunque un brahman no pueda ser captado en palabras o
ideas, puede sin embargo ser experimentado, y la realización de esta
experiencia es la función del yoga. Esta realización consiste en la llamada
unificación de consciencia; es decir, en la renuncia transitoria de todo
pensamiento divisivo y en el abandono de todas las ideas y conceptos sobre la
vida. El mundo podrá ser experimentado entonces en su estado original, real e
inseparable.
Este tipo de experiencia
no significa, como podría suponerse, dejar la mente en blanco, lo mismo que la
realidad concreta de la naturaleza no es la colección de cosas separadas que
concibe el pensamiento, ni un mero espacio vacío. Si el estudioso de las
religiones comparadas fuera a preguntar a un cristiano y a un vedantista por sus ideas de lo que es real con carácter
definitivo, el vedantista quedaría en silencio o
diría lo que no es, mientras que el cristiano describiría los atributos
positivos de Dios, es decir, su amor, sabiduría e inteligencia. El estudioso
podría asumir por lo tanto que este último reconoce un Dios que existe de un
modo demostrable, y el primero un dios que es casi nada en absoluto.
Se utilizan dos diferentes
modos de hablar para caracterizar experiencias espirituales. La expresión
religiosa se parece a intentar describir el color a una persona ciega diciendo
con qué color podrían compararse, por ejemplo, las variaciones de temperatura.
La vía de liberación intenta al parecer describir a la persona ciega lo que no
es color. Ambas formas de hablar serían válidas. Una religión expresa la
realidad última en términos específicos tales como los del pensamiento y la
imaginación, y de este modo su concepto de Dios queda determinado y definido.
Una vía de liberación dejaría el pensamiento al margen, en favor de la
experiencia directa y del sentimiento, y por esta causa su concepto sería
indeterminado e indefinido.
4.2 Budismo
El budismo, la doctrina de
Gautama Buda, surge como un movimiento de clarificación
y reforma del hinduismo.
En muchos aspectos, los
objetivos del budismo son los mismos que los del vedanta
y el yoga. Gautama Buda, sin embargo, evitó dar
nombre, incluso el más simple, a aquello que se considera básicamente real, ya
en su aspecto universal en cuanto brahman como en su
aspecto humano, el yo más profundo o atmán. Creía que
tales términos eran transformados en ideas y formas de pensamiento con tanta
facilidad que restarían valor a la experiencia directa. Su doctrina era que las
personas sufren a causa de la avidya, o ignorancia,
de la total relatividad del mundo de las cosas y los hechos. El pensamiento es avidya ya que es un proceso de ignorancia, es decir, no
puede concentrase en ningún aspecto de la experiencia sin ignorar todos lo demás.
Es una forma de contemplar la vida faceta por faceta y no como totalidad, y
conduce a su vez al apresamiento (trishna, en el
budismo) o intento de arrebatar las partes deseables de experiencia del
conjunto; sin embargo, puesto que el bien se halla siempre asociado al mal,
esta separación jamás puede realizarse. Del mismo modo, no se puede
experimentar un sólido sin un espacio circundante, estando espacio y sólido
relacionados entre sí. Abandonar la codicia conduce al ideal budista de
nirvana, que Gautama Buda se negó a definir excepto
en términos negativos, como el vedantista define la
liberación.
La doctrina de Gautama Buda conduce a un malentendido al que vedanta es propenso también: que se puede buscar la
liberación como un escape del sufrimiento o como un permanente estado de
beatitud. Líderes religiosos budistas posteriores, en especial los de la
escuela Mahayana, corrigieron este malentendido
señalando que la búsqueda del nirvana como un escape seguía siendo codicia. Por
eso su ideal del individuo sabio iba más allá del más antiguo concepto hindú de
abandono del mundo, es decir, del mundo social, como preparación para la
muerte. Incluía el regreso a la actividad plena de la sociedad una vez
liberado, hasta el punto en que, libre del miedo, uno pudiera dedicarse a
practicar actos de compasión con quienes siguen en la esclavitud de maya. Sin
embargo la doctrina budista propugna moralidad y piedad, no como un mandamiento
sino como una acción voluntaria, a la que la persona libre se compromete sin
esperanza de recompensa ni temor a recibir un castigo. En el budismo no aparece
ningún pensamiento donde se presente la conducta moral como obediencia a un
modelo divino, ya que considera las normas morales como reglas de gramática, es
decir, convenciones humanas necesarias para la existencia social, aunque sin
ninguna autoridad absoluta.
Aunque Buda no dio nombre
a lo que consideraba realidad absoluta, los maestros budistas posteriores
hablaron del verdadero estado del mundo como sunyata,
o 'vacío', significando más en concreto 'vacío de cualquier característica
definible' o 'inclasificable'. Esta actitud filosófica no equivale en sentido
alguno al ateísmo o nihilismo occidentales, ya que lo que está vacío no es la
propia realidad sino cada una de las ideas en que la mente humana intenta
apresarla.
4.3 Taoísmo
Atribuido a los filósofos
chinos Lao-tsé y Zuang-zi, el taoísmo es la forma
específica china de un camino de liberación. En ciertos aspectos se parece al
budismo y esa es la razón de que se utilizaran términos taoístas en la
traducción de textos budistas del sánscrito al chino. Sin embargo, se aparta
más aún que el budismo de los conceptos occidentales de una religión; debe su
origen a filósofos adscritos a una corriente surgida del fácil de seguir escepticismo
filosófico chino, que estudia la utilidad de la discriminación intelectual y
lingüística, y tiene poco que ver con los dioses, los espíritus o los cultos.
Como el vedanta y el yoga, el taoísmo fue adoptado en
general por personas mayores que habían desempeñado su papel en sociedad según
los esquemas básicos de convención proporcionados por el confucianismo en
China. En común con el budismo Mahayana, el taoísmo
permite el regreso del sabio liberado a los asuntos materiales. Su texto
principal, el Tao Tê –King
o Daodejing, atribuido a Lao-tsé, fue escrito como un manual de consejos para los
gobernantes.
El verdadero taoísmo, tal
como aparece en las doctrinas de Lao-tsé y Zuang-zi,
debe distinguirse con el máximo cuidado del culto taoísta de adivinación,
alquimia y magia, que solo tiene de taoísta el nombre; es más bien una
supervivencia de la religión china nativa. El taoísmo puro nunca llegó a
organizarse y ha seguido siendo la obra de investigadores y filósofos
independientes, tanto en China como en Japón, durante más de 2.000 años.
Considera el universo natural como la operación del tao, que elude toda
comprensión verbal e intelectual. La experiencia del tao debe realizarse a
través de guan ('contemplación silenciosa de la
naturaleza') y de wu-wei ('la
ausencia de tensión mental y física'), que representan el equivalente a la
actitud budista del no apresamiento. El taoísmo subraya con insistencia la
unión del individuo y la naturaleza, sugiriendo que el control del entorno
puede lograrse no luchando sino cooperando con él, como un marinero que cambia
el rumbo de su embarcación cuando el viento se pone en contra. El taoísmo es la
filosofía subyacente en el jujitsu, la llamada forma
cortés de defenderse basada en el empleo de la propia fuerza del adversario
para derrotarlo. De la misma forma, enseña que uno debe controlarse confiando,
más que oponiéndose, en los sentimientos e instintos naturales propios,
canalizándolos en la dirección que uno quiera que tomen en lugar de resistirse
a ellos.
5 RELIGIÓN COMPARADA
El estudio de las tradiciones religiosas del mundo coincide con la
expansión política y económica de Europa occidental.
5.1 Primeros
investigadores occidentales
Los
misioneros jesuitas del siglo XVII incluían con especial relevancia a los italianos
Matteo Ricci en China y
Roberto de Nobili en India, y el español san
Francisco Javier en Japón. En el siglo XVIII se despertó un gran interés entre
los investigadores y los filósofos por las traducciones latinas de textos
confucionistas y taoístas realizadas por los jesuitas. Durante cierto tiempo se
idealizó la cultura china, especialmente por los deístas, que encontraron en
ella pruebas para su tesis de que la moralidad podía crecer sin religión
dogmática. Entre los pioneros en este campo están los filósofos alemanes Johann
Gottfried von Herder y George Friedrich Wilhelm Hegel, y el filólogo británico Friedrich
Müller. Su trabajo lo continuaron el filósofo
británico Edward Caird en The Evolution of
Religion (1894) y el teólogo holandés Cornelius Petrus Tiele en Elements of the
Science of Religion (1897-1899). Pero debe destacarse la obra del
filósofo y psicólogo estadounidense William James en Las variedades de la
experiencia religiosa (1902), primer estudio serio de psicología de la
religión.
5.2
Siglos XIX y XX
Mircea Eliade El filósofo rumano Mircea Eliade (1907-1986),
también novelista y poeta, es sobre todo conocido por sus estudios sobre
mitología e historia comparada de las religiones.AFP
En
los siglos XIX y XX hubo notables aportaciones especializadas al estudio de la
religión comparada en los trabajos chinos realizados por el investigador
francés Noël Julien,
llamado Stanislas Julien, y
por el misionero jesuita Leon Wieger;
en los estudios budistas del indianista y filólogo holandés Jan
Hendrik Kern y del
orientalista británico Thomas William Rhys Davis; en el estudio del vedanta
del filósofo e investigador de sánscrito alemán Paul Deussen; los estudios sobre taoísmo y confucianismo del
misionero y sinólogo británico James Legge, y en los
estudios relativos a
Gran
parte de la obra sobre religiones comparadas la emprendieron misioneros que
buscaban puntos en común entre las creencias ajenas y el cristianismo, así como
algunas pruebas de la superioridad espiritual del cristianismo. Los filólogos
realizaron otro trabajo, cuyo interés residía en la forma lingüística más que
en el contenido de los escritos sagrados de otras culturas. Sin embargo, el
conflicto progresivo entre religión y ciencia en el mundo occidental a finales
del siglo XIX y principios del XX tuvo como resultado un general descontento de
las variantes fundamentalistas de la creencia cristiana. Este descontento llevó
a su vez a una actitud más comprensiva hacia el resto de las religiones. En
este siglo, el estudio de las formas de liberación, en particular, ha realizado
importantes avances, ayudado sobre todo por la obra de eminentes investigadores
asiáticos como los indios Surendra Nath Dasgupta y sir Sarvepalli Radhakrisnan, los
japoneses Daisetzu Teitaro Susuki y Junjiro Takakusu, el chino Fung Yu-lan y el cingalés Ananda Coomaraswamy.
Bibliografía
Estas
fuentes proporcionan información adicional sobre Religión.
En
las tres décadas anteriores a su muerte, el nombre del historiador de las
religiones norteamericano, de origen rumano, Mircea Eliade se convirtió en sinónimo de los estudios
comparativos. Investigó lo sagrado en creencias, ritos y experiencias
religiosas de todos los pueblos y de todas las cultura.sd
HeChO pOr:
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DaNiEl |
NeFtAlI |
CeSaR |
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TeRe |
MaRiO |
JoRgE |